Treinta años de ‘Gitana Hechicera’

Treinta años de ‘Gitana Hechicera’

Dentro de pocas semanas se cumplirán treinta años de una noche mágica donde todos los países del mundo escucharon, bailaron y celebraron al son de ‘Gitana hechicera’, ‘Caramelos’ o ‘All my loving’, treinta años de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

¡Treinta años y cuanto hemos cambiado! Por aquel entonces unos juegos olímpicos eran todo un acontecimiento, no me siento legitimado para compartir opiniones que sean ajenas al mundo de la Rumba Catalana, pero siento que por aquel entonces unas olimpiadas eran el evento que más unía a las personas y naciones del mundo.

Y aquella noche de agosto del 92, todo el mundo estaba pendiente de la televisión, pendiente de una ceremonia de clausura que había levantado mucha expectación, en parte, por la extraordinaria ceremonia de apertura realizada por la Fura dels Baus días antes. Y tras dos semanas olímpicas, la Rumba Catalana se vistió de gala y fue la guinda una ceremonia muy emotiva.

Peret, Los Amaya y Los Manolos consiguieron hacer vibrar a todos los atletas presentes en el estadio olímpico y, a través de la pantalla, a millones de espectadores que estaban siguiendo el evento desde casa.

Aquella fecha representó uno de los mayores hitos de la historia de la Rumba Catalana, desde el punto de vista de impacto mediático, el más importante, ya nunca antes se había llegado a tantísima gente y de tantos países.

La Rumba Catalana, antes de los juegos, había llegado al continente americano y Europa gracias a Peret, y un poco más tarde gracias a los Gypsy Kings, cuyo particular sonido acabó de enganchar al público internacional. Sin embargo, aquella sola noche superó el impacto de todas las giras juntas que Peret y Gypsy Kings habían podido hacer. Teníamos a televisiones y periodistas de todos los países del mundo, y se estima que fue seguida por un total de 3.200 millones de espectadores, repito, tres mil doscientos millones de espectadores. El mejor escenario del mundo.

El otro éxito de la noche fue que la ciudad de Barcelona decidió que la Rumba Catalana debía ser la música que representara a la ciudad para despedirse del mundo tras dos intensas semanas de deporte que transformaron la historia de nuestra ciudad para siempre. El Ayuntamiento de Barcelona reconoció con aquel gesto que nuestra rumba era la música de Barcelona, y que los artistas gitanos eran los protagonistas de nuestra música, y Peret decidió que la canción bandera debía ser ‘Gitana hechicera’. ¿Si hoy hubieran unas olimpiadas en Catalunya, qué lugar le darían a la Rumba Catalana? Respondan ustedes mismos …

Si aquel 9 de agosto de 1992 fue la noche que más impacto tuvimos en el mundo, entonces podríamos decir también que desde entonces venimos cayendo en picado. Del reconocimiento de entonces ya no queda nada, tan sólo el recuerdo y la satisfacción de saber que un día sí existió y que quien quiera revivirlo siempre puede acudir a internet, al minuto 1:51:00 para ser más exactos.

Han cambiado los tiempos, han cambiado los públicos, han cambiado las producciones culturales, han cambiado las olimpiadas, ha cambiado la rumba, pero nos queda resistir y, quizás en algún momento, encontremos otro hueco para que la historia nos sitúe a los gitanos y a la rumba en la cresta de la ola.

¡Que la rumba os acompañe!

 

 

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