A 180 km y  a un abismo musical. La rumba al otro lado de los Pirineos.

A 180 km y a un abismo musical. La rumba al otro lado de los Pirineos.

Son muy poquitos los kilómetros que nos separan de Francia, y ahora además sin peajes, pero por lo que a música se refiere, la distancia es abismal. La importancia y opciones que se ofrece a la cultura musical no tienen nada que ver con lo que vivimos en la cara sur de los Pirineos. Debo decir que siento, en la misma medida, admiración y sana envidia por el valor y el trato que le ofrecen a la música.

Si hablamos de rumba en Francia, hablamos de Los Gipsy Kings, todo un referente a nivel mundial y, junto a Peret, han sido los artistas que más vueltas le han dado al globo terráqueo paseando nuestra rumba por todo el mundo.  

Yo os puedo contar, porque lo viví en primera persona, sus primeros pasos, cuando aún eran unos completos desconocidos.

A principios de los ochenta, Chipén trabajábamos con la discográfica independiente Horus. Formábamos parte de su catálogo y, además, ejercíamos de productores musicales, grabando las producciones de artistas del momento como Lolita, El Junco, Ana Reverte, Tonino, Los Chavis y Los Cheles entre muchos otros. Un día, el director de Horus, José Rosero,  me mostró una grabación de unos gitanos franceses que había llegado a sus manos, unos tal Gipsy Kings. Una grabación hecha en casa, se oían perros de fondo ladrar, conversaciones entre tema y tema, y la mayoría de temas que cantaban eran del repertorio que Chango y nosotros solíamos hacer en las bodas gitanas –nos pasamos unos años recorriendo de Madrid a Francia, de boda en boda–.

Cantaban los mismos temas que nosotros, mezclando los más populares y adaptando la letra a su catalán del norte –según ellos, la lengua gitana–. Cuando escuché su maqueta, todas esas extravagancias en el cambio de temas y letras quedaron relegadas a un segundo plano, su sonido era muy genuino, su ventilador era diferente pero resultaba, y conseguían darle un aire muy diferente a su rumba.

No dudé en decirle al director de Horus que me parecía una grabación muy original y que, a pesar de la precariedad de la maqueta, bien dirigidos en un estudio se podía conseguir una muy buena producción con una rumba que sonaba muy distinta al que hacíamos por aquí. 

Pasaron unos meses y José Rosero me volvió a enseñar un tema que habían grabado con una discográfica francesa, un solo tema que se llamaba Bamboleo, esta vez ya era una grabación de estudio y sonaban a la perfección, con esas guitarras que conseguían ofrecer un sonido y un ritmo muy distinto.

No habían pasado seis meses y empezaron a sonar por todas las emisoras de radio. Bamboleo, de los Gipsy Kings. De la noche a la mañana consiguieron que el tema se convirtiera en un hit mundial. A partir de ahí, cogieron carrerilla y se convirtieron en abanderados de la rumba. Sus discos eran éxito tras éxito. Gracias a ellos, la rumba se popularizó por todo el mundo.

Los Gipsy Kings sentaron las bases en Francia para muchos otros grupos de rumba que, aunque no son muy conocidos por estos lares, sí que gozan de un gran reconocimiento allí y consiguen realizar unas producciones de lujo, como son Chico & the Gypsies, Los Reyes o Tekameli, entre muchos otros. Precisamente, Tekameli, es un grupo de Perpiñán con el que tenemos mucha relación, ya que empezaron a tocar con nosotros cuando nos llamaban para las bodas y poco a poco se hicieron grandes musicalmente y bebieron mucho de nuestra rumba. Ahora también empiezan a sonar una hornada de jóvenes parisinos con estilos muy eclécticos y actuales como es el caso Kendji Girac, un artista que está arrasando dando a la rumba un nuevo giro de tuerca y ofreciéndole un sonido terriblemente elegante.

Cuando digo que parece mentira que a tan pocos kilómetros la cosa sea tan distinta es porque conozco perfectamente las posibilidades que tienen los músicos y el apoyo que las instituciones les proporciona ya que para ellos la música es cultura y la cuidan con mucho cariño. Aunque trabajen pocos meses al año, el Estado les ofrece un sueldo mensual porque consideran que un músico debe tener tiempo para componer y estudiar. Tienen una amplia bolsa de trabajo a la que optar, en bares, locales pequeños o conciertos. Se les facilita vivienda a un coste mínimo. Existen un montón de centros de creación musical donde se forman a jóvenes músicos, se les promociona y se les busca trabajo. No es que en Francia se proteja más la música y a los músicos, sino que en Francia se promociona la música. Permítanme que no compare con la situación de la música y los músicos aquí …  a 180 km de Barcelona y a un abismo musical.

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