EMUGBA, el Ecomuseo Urbano Gitano de Barcelona, un espacio para resistir al olvido

EMUGBA, el Ecomuseo Urbano Gitano de Barcelona, un espacio para resistir al olvido

Camino por la siempre ajetreada y bulliciosa calle de la Cera, llego al número 10, al Ecomuseo Gitano Urbano de Barcelona, allí comienza un peculiar viaje en el tiempo, un viaje de la mano de Sam Mosquetón al esplendor de una de las comunidades gitanas con más solera de la ciudad.

Cuentan los gitanos del antiguo barrio del Portal de Barcelona –el actual Raval–  que la Rumba Catalana nació entre sus calles, fruto de las interminables reuniones que los gitanos de la Cera han celebrado durante más de dos siglos. Ahora todo el patrimonio comunitario y cultural que se había fraguado a fuego lento está en peligro.

Sam Mosquetón, alma matter del EMUGBA, nos explica que “ya quedan muy pocas familias en el barrio, la mayoría se están yendo a los barrios vecinos de Poble Sec, Sant Antoni o Hostafrancs, a causa de la gentrificación que se está produciendo en el centro histórico de la ciudad”.

El Ecomuseo Urbano Gitano de Barcelona, el EMUGBA, ha abierto sus puertas al público recientemente con la intención de preservar y difundir el patrimonio cultural de la comunidad gitana de la calle de la Cera. “Queremos preservar que aquí, en estas calles, ha habido mucha historia, que hemos contribuido a conformar la cultura de la ciudad y del país”, señala Sam.

Y es que, aunque ya queden muy pocas familias, el barrio sigue siendo el punto de encuentro de los gitanos que allí vivían. La Cera simboliza la identidad de toda una comunidad, tal y como nos asegura Sam, “aunque vivamos en Poble Sec o Sant Antoni, nos consideramos de la calle de la Cera”. El EMUGBA quiere ser el espacio de reunión para una comunidad que se ha visto desplazada de la calle donde varias generaciones de gitanos y gitanas han vivido en armonía y a la que ahora se resisten a abandonar definitivamente.

El embrión del ecomuseo se remonta al año 2018, cuando la Asociación Carabutsí dinamizó un proyecto de recuperación de la memoria de los gitanos y gitanas del barrio del Raval. Talita, Sinay, Naomi, Miriam, Aitana, Nayara, Cheyenn, Zaida, Yvonne, Amina y Janeisy, once mujeres gitanas de la Cera empezaron a visitar casa por casa a las diferentes familias gitanas, recuperaron y digitalizaron las fotografías que conservaban, entrevistaron a las personas mayores y trazaron la historia de la comunidad con recuerdos e imágenes.  

El grupo de mujeres de la entidad Carabutsí han sido las protagonistas del proyecto de recuperación de la memoria de la comunidad gitana del Raval

La entidad no poseía experiencia previa en iniciativas de estas características, por lo que crearon una red de trabajo incluyendo organismos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y entidades como el Casal del Raval y la Asociación Interacció. El resultado es el archivo Memoria Oral y Visual de los Gitanos de Cataluña (MOVGAT) que reúne más de 7.000 documentos y el reconocimiento de la ciudadanía, y es que recibieron el premio Ciutat de Barcelona en la categoría de Cultura Popular y Comunitaria.

Sam nos confiesa que ha sido un trabajo muy laborioso y delicado, que hemos sacado adelante con mucho amor, dedicación y desde dentro de la propia comunidad, desde un vínculo familiar muy grande –que es una de las formas de resistencia que nos caracteriza a todos los gitanos del mundo”.

El repositorio de fotografías es sin duda uno de los grandes atractivos para los que visiten el EMUGBA. Sam no puede elegir ni priorizar entre todas las fotografías que han conseguido recopilar. “Cada foto tiene una historia. Hemos recopilado fotos que se remontan al siglo XIX, en las que sólo se reconoce a algún familiar, y no se sabe más del contexto de esa foto. Pero incluso esas fotos te ofrecen mucha información sobre cómo eran los tiempos que les tocó vivir”, comenta Sam.

Las fotos narran la historia de la comunidad, una historia que ha sido redescubierta por muchos, como las historias de muchas mujeres que viajaban juntas a las Américas para vender lotes de telas -dejando a sus hijos y familias en Barcelona-, las historias de rumberos, de grandes comerciantes, de actores de cine, de tratantes de ganado, de chatarreros y de un sinfín más de personas y vivencias que han caído en el olvido comunitario.

“Es importe que no olvidemos de dónde venimos, que no olvidemos lo mal que lo hemos pasado, aunque haya podido ser cruel y duro.  Los gitanos no tenemos mucha memoria, no somos conscientes de la historia de persecución sufrida. Quizás, como escribió Papusza, si lo supiéramos todo, moriríamos de angustia. Pero tenemos que saber y conocer, tenemos que poner en valor lo que nuestros antepasados pasaron, para que no se vuelva a repetir”, resume Sam la finalidad del EMUGBA.

Participar y adentrarse en el patrimonio histórico y cultural de los gitanos y gitanas de la calle de la Cera será posible para todo el mundo gracias a las actividades que plantean a partir de septiembre, cafes de memoria, rutas de la vida social del barrio y de la Rumba Catalana, incluso Scape Rooms donde los participantes descubrirán poco a poco los enigmas de la historia y la cultura gitana.

La inauguración oficial del EMUGBA deberá esperar a noviembre, sin embargo sus puertas están ya abiertas para todos aquellos que quieran conocer mejor la historia del barrio y de la comunidad gitana.    

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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