El posicionamiento de los hombres gitanos ante los retos de la igualdad y la violencia de género. Hacia las nuevas masculinidades

El posicionamiento de los hombres gitanos ante los retos de la igualdad y la violencia de género. Hacia las nuevas masculinidades

A pesar de la labor de gobiernos y años de lucha de la sociedad civil, siguen existiendo desigualdades muy notorias entre hombres y mujeres. La violencia por motivos de género sigue siendo frecuente en todas las sociedades y por supuesto también afecta a las comunidades gitanas de todo el mundo.

Por este motivo, el pasado 17 de junio, la Federación Kamira presentó el informe sobre la violencia de género y los prejuicios extendidos hacia hombres y mujeres gitanas con respecto a este tema.

Se habló de la necesidad de conocer la realidad y poder afrontarla, motivo por el cual se ha llevado a cabo la investigación realizada por el equipo del Centro de Estudios Gitanos con Fernando Macías, Oriol Ríos y Tania García entre otros, que a lo largo de toda la geografía nacional han elaborado el estudio.

Durante la presentación, Carmen Santiago, presidenta de Kamira, destacó la importancia de la creación de capacidades y sensibilización a través de la educación y los cambios socioculturales necesarios.

Uno de los principales datos que se observa en la investigación es la ausencia de diferencias significativas entre la población gitana y la sociedad mayoritaria sobre las nuevas masculinidades y sobre la posición de rechazo hacia la violencia y la desigualdad. Los contrastes más importantes se encuentran en cómo se reacciona ante situaciones de violencia, recurriendo más a la mediación dentro de las propias comunidades gitanas y no tanto a través de la denuncia.

En la presentación del estudio, Fernando Macías hacía hincapié en el día a día de la realidad del antigitanismo como un elemento más con el que enfrentar la igualdad y la violencia de género. Las conclusiones nos muestran que la violencia y el machismo no dependen de la pertenencia étnica o cultural, por lo que se puede desmontar el prejuicio sobre las comunidades gitanas y su relación con el machismo.

En la investigación participaron más de 300 personas gitanas respondiendo a los cuestionarios y formando parte de los grupos de discusión.

Otro de los puntos más relevantes que arroja la investigación es la importancia en la interseccionalidad que afecta a las mujeres gitanas en los casos de desigualdad y la violencia de género en el colectivo, identificando una triple discriminación que afecta a las mujeres gitanas por el hecho de ser mujer, de pertenecer a una minoría étnica y no haber tenido acceso a estudios superiores.

Dentro del feminismo gitano, se ha observado la contribución fundamental a las teorías feministas, no sólo entre hombres y mujeres sino que también entre la comunidad gitana y la sociedad mayoritaria, reclamando una igualdad que tenga en cuenta la historia y los rasgos de las comunidades gitanas.  

Del mismo modo, también se recoge la escasez de estudios que profundizan en este asunto y la visión estereotipada, sexistas y racista de investigaciones previas. De hecho, en estudios recientes ya se observan como hombres gitanos ya están siguiendo unos nuevos modelos de masculinidad alternativos a través de su implicación en la esfera pública y privada, sobre todo posicionándose contra cualquier tipo de violencia, incluyendo por supuesto, la violencia machista.

Se observa también que la muestra de este estudio, es una muestra representativa en cuanto a características sociodemográficas de las comunidades gitanas en general y de los hombres gitanos en particular.

En el estudio se muestra que empíricamente que no existen diferencias estadísticamente significativas entre las opiniones y actitudes de los hombres gitanos y el resto de hombres de la sociedad en relación con la igualdad y la violencia de género. De hecho, se muestra una respuesta positiva de los hombres gitanos hacia la igualdad de género dentro de las comunidades, incluso más que el resto de hombres de las sociedades no gitanas.

Como conclusión, el estudio desmonta con evidencia empírica el prejuicio y el estereotipo que todavía recae sobre los hombres gitanos o la cultura gitana en relación a su tolerancia y su posicionamiento con respecto a la violencia de género o su supuesto machismo más agudizado que el resto de la sociedad. Por tanto, se puede afirmar con datos, que la cultura gitana no es ni más ni menos machista que el resto de la sociedad, y que la educación de calidad se muestra como un factor clave en la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres de las comunidades gitanas, así como la erradicación de discursos machistas y sexistas en la prevención de la violencia hacia las mujeres.

Por este motivo, también es clave señalar que factores externos a las comunidades gitanas impiden que las mujeres tengan una actitud más proactiva a la hora de denunciar situaciones de violencia y se trate más de forma interna dentro de las comunidades, debido a la desconfianza que generan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Las conclusiones consensuadas en la presentación de este estudio, constituyen un importante recurso que debe utilizarse ampliamente como marco para la acción destinada a fomentar la participación de los hombres gitanos en la promoción de la igualdad de género.

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