Orígenes de la Rumba Catalana

Orígenes de la Rumba Catalana

La historia de la que quiero hablaros comienza en la década de los años 20  en el barrio que los gitanos entonces conocían como el Portal, y que hoy conocemos como el Raval de Barcelona. Cuando los mayores se divertían escuchando y cantando flamenco, se arrancaban por fandangos y otros palos más jondos. Los jóvenes escuchaban pero el cuerpo les pedía algo más, algo diferente. Pronto empezó a escucharse a esos jóvenes cantando letras alegres al ritmo de un primitivo garrotín. Musicalmente podríamos definir ese estilo como un tanguillo que a cada tres tiempos le seguía uno de espera.

En el barrio había dos gitanitos que tocaban muy bien la guitarra, el Toqui y el Orelles. Eran ellos los que ponían ritmo a las juergas de los más jóvenes de entonces. No se sabe ni cuándo, ni dónde, ni porqué, pero en una de tantas, el Orelles decidió saltarse ese tiempo de espera y rítmicamente se convirtió un ritmo a negras. Acababa de nacer lo que más adelante bautizarían como “Rumba Catalana”.

El nombre no le vino hasta que Peret, el Chacho o el Pescaílla, que por aquel entonces eran críos, adoptaron aquel ritmo imprimiéndole cada uno su propia impronta. Aparecen las palmas, los bongos y el piano. Ellos son quienes acabaron de darle el sonido que conocemos hoy día. Fueron también creadores de ese nuevo ritmo, ahora ya sí con nombre propio, la Rumba Catalana.

Del Garrotín a la Rumba Catalana con la guitarra de Johnny Tarradellas

Enseguida, los primeros niños que escucharon aquella música la llevaron aún más a su terreno y la llenaron de frescura y jovialidad. Se abrieron a nuevas fusiones y a nuevos instrumentos. Podríamos decir que acababa de nacer la tercera generación de rumberos, que renovaron lo que el Orelles, primero, y que Peret, Chaho y el Pescaílla, más tarde habían empezado a dibujar. Estamos hablando ya de Los Amayas, Los Chavos, Chango, El Noi, Ramonet Moncho. Jóvenes, muy jóvenes, que conectaron con el gran público y que convirtieron a la Rumba Catalana en un ritmo muy comercial y que llamó la atención de todos.

La cuarta generación heredamos de todo aquello rodeados de mucha más información musical.  Tobago consiguió llegar al número dos de listas mundiales y abría discotecas en un momento en que la rumba estaba vetada. Todo ello gracias a su fusión con el sonido Funky de grupos como Earth, Wind and Fire o Village People.  Aparece también en la misma época Estrellas de Gracia con unos jovencísimos Ricardo Tarragona y Manolo González “el Patata”, una impresionante banda que vestía elegantemente la rumba catalana con salsa caribeña.

Aquí podemos escuchar la Rumba de Estrelles de Gràcia en sus inicios profesionales

El público de la rumba catalana fue en aumento, Peret arrasaba, pero  sin que lo esperásemos, se bajó de los escenarios por sus convicciones cristianas dejando un vacío musical que sus discípulos intentamos llenar. Difícil tarea, Peret dejó el listón muy alto y los únicos que podíamos seguir haciendo sus canciones y su show de la misma manera que lo habíamos hecho durante treinta y cinco años por todo el mundo éramos sus palmeros, Peret Reyes y un servidor, Johnny Tarradellas. Dimos a luz a Chipén, herederos directos de un estilo que calificaron Rumba de Smoking.

Nuestros hijos y sobrinos no tardaron en llegar y darnos la vuela, musicalmente hablando. Pero esa es ya otra historia que intentaré explicar mejor en otro momento.

Sobre el autor

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies