20 años apoyando a estudiantes gitanos. Entrevista a Mercedes Porras y Domingo Jiménez

20 años apoyando a estudiantes gitanos. Entrevista a Mercedes Porras y Domingo Jiménez

La Fundación Privada Pere Closa acaba de cumplir 20 años de historia, de incansable lucha por empoderar a los más pequeños y jóvenes para que sean capaces de cumplir sus sueños y no quedarse anclados en el camino de la exclusión que sufre el pueblo gitano en el ámbito educativo. En estos 20 años, la entidad ha pasado de atender a 25 chicos en el año 1998 a trabajar con más de 2.000 niños y niñas en la actualidad; y de tener dos trabajadores a contar con un equipo multidisciplinar de más de 70 personas. Nos hemos reunido con Mercedes Porras y Domingo Jiménez, los dos presidentes que ha tenido la entidad en su joven historia, para que nos puedan explicar mejor su trabajo para conseguir el éxito educativo del alumnado gitano.

Domingo Jiménez, psicólogo, profesor y pedagogo, nos explica que los altos índices de fracaso y abandono escolar en la infancia y juventud gitana deben buscarse en el conflicto cultural que existe entre el pueblo gitano y la sociedad mayoritaria, “la escuela marca un camino que está lleno de connotaciones culturales, y a las familias y chavales gitanos les cuesta mucho más seguir ese camino. Los chicos gitanos no se ven reflejados en la escuela. No existe ningún libro donde se trate la historia gitana, no existe nada de nuestra cultura que se vea reflejada en la escuela, y los chavales no sienten la escuela como suya, se ven un poco alejados. Por otra parte existen además mensajes ambiguos o de doble vínculo, al decirles, por una parte que es importante que estudien y, por otra, no dejan de recibir mensajes de desvalorización, tanto por parte de la familia y su entorno más cercano, como por parte de la escuela y de sus propios compañeros no gitanos”.

Mercedes Porras, historiadora del arte y actual presidenta de la entidad, opina que los índices de fracaso escolar son elevados en la sociedad en general y  que también hay que responsabilizar y motivar a los propios chicos y chicas, ya que son ellos quienes pueden transformar su realidad, “hoy día, el fracaso escolar se da en cuotas muy altas, tanto en gitanos, como en la sociedad mayoritaria, como en cualquier otro colectivo minorizado. Y si antiguamente, los gitanos teníamos pocas expectativas, hoy seguimos sin tenerlas. Los niños y los jóvenes no quieren estudiar porque no están motivados, porque no ven una salida laboral. Ellos mismos te explican ejemplos de personas que son abogados y que están trabajando de reponedores en un supermercado y, con ese panorama, acaban intentando otras opciones vitales, buscando otras dedicaciones profesionales mucho más efectivas que no estudiar”.

Igualmente, Mercedes también encuentra incompatibilidades entre los intereses de muchos jóvenes gitanos y las trayectorias que ofrece el sistema educativo, mucho más dilatadas en el tiempo, “para ellos, los ciclos del tiempo funcionan de otra manera y para nosotros, los gitanos, en general también. Para un joven gitano emplear 6 años de su vida en estudiar un bachillerato y una carrera le suena como algo eterno porque le supone una gran inversión de tiempo, mientras perciben que esa inversión de tiempo deben emplearla en otro tipo de cosas, como formar su propia familia”.

Las claves para el éxito en la escuela de niños y niñas gitanas

“En la fundación trabajamos dando a entender que tanto una cosa es importantísima, la creación de una familia, como el estar preparado para poder sustentar y tener una familia en condiciones. Lo que nosotros predicamos es que hay tiempo para todo, que se puede estudiar, incluso paralelamente, o te puedes esperar a formar una familia después, pero hay tiempo para todo”, comenta Mercedes.

Domingo nos explica que, además de concienciar a los jóvenes estudiantes, las soluciones deben pasar por mejorar el vínculo entre las familias y las escuelas para que los alumnos sientan el centro educativo como algo cercano y propio, “el vínculo afectivo-emocional entre la familia y la escuela debe ser muy fuerte. Si existe esa unión, el niño ve al profesor como algo suyo, y eso es fundamental para que el niño estudie y para que triunfe en la escuela. Sin embargo, frecuentemente vemos como los niños crecen con la imagen del profesor como «el payo», como «el otro». Un niño que no confíe en su maestro es un niño que no cree y por lo tanto no va a estudiar”.

Domingo considera que no deberían darse situaciones de discriminación en la práctica educativa, “hacer aulas de niños o jóvenes gitanos no me parece aceptable. Yo creo que los chavales tienen que estar conviviendo todos juntos, no se deben hacer aulas para paquistaníes o aulas para gitanos o aulas para magrebíes. Igual que vivimos todos en sociedad, los niños, niñas y jóvenes deben  educarse juntos y convivir en paz y armonía o al menos debemos darles esa oportunidad”.

El impacto de 20 años de trabajo

Mercedes considera que los chicos y chicas que participan de los diferentes proyectos que ofrece la entidad son los verdaderos protagonistas de su éxito, “Yo, como Mercedes, como trabajadora de esta entidad, me quedo con el éxito educativo de muchos de nuestros alumnos. Ellos son los verdaderos protagonistas de la Fundación Pere Closa, nosotros sólo les ayudamos. ¿Qué mayor éxito para nosotros, como entidad, que ver como esos chavales consiguen llegar lejos y estudiar lo que quieren?”.

La crisis económica

Muchos podríamos pensar que el paso del tiempo nos encamina indefectiblemente hacia el progreso, hacia una situación siempre mejor que la precedente, sin embargo, Domingo nos cuenta como la crisis económica de 2008 marcó un punto de inflexión muy negativo en las aspiraciones de demasiadas familias gitanas, “la crisis ha afectado muchísimo a los gitanos, acabó con muchos puestos de trabajo. Los gitanos han sido muy independientes a la hora de trabajar, trabajaban por cuenta propia y la crisis rompió muchos de estos empleos. Nosotros lo hemos notado en los niños,  en el poder adquisitivo de las familias, en las perspectivas de futuro de los chavales, en tener la necesidad inmediata de trabajar y dejar de estudiar. Sin las becas que ofrecemos, muchos no conseguirían estudiar, y a día de hoy aún no percibo una recuperación, muchas familias siguen viviendo en una situación de supervivencia”.

Una mirada al futuro

Los retos que afronta la Fundación Privada Pere Closa, para conseguir que niños y niñas gitanas puedan soñar con un futuro libre de barreras y discriminación, pasan por un cambio en las relaciones entre gitanos y gachés, por una mayor empatía y respeto. Domingo reclama políticas más conciliadoras, “me gustaría que estuviéramos en un mundo de paz, de conciliación, de querernos todos un poco más, de unión, de que tuviéramos un poco más de empatía. A esto hay gente que lo llama conciliación, otros lo llaman políticas y prácticas de paz y otros le llaman amor”.

Mercedes también cree que el diálogo y la convivencia deben ser la respuesta a la exclusión y racismo que afectan al pueblo gitano, “ahora que, por desgracia, estamos en unos momentos dónde el antigitanismo se está haciendo tan visible, abogar por la paz, por ese querer convivir, tanto por una parte como por la otra, esa es la clave. No debemos caer en la tentación y dejarnos llevar por el odio y la ira. Evidentemente se te pone la piel de gallina cuando escuchas lo que escuchas y cuando ves lo que ves, pero el arma debe ser la paz y la convivencia”.

Sobre el autor

Pedro Casermeiro Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies