Periodista, profesor, realizador audiovisual, brasileño y Caló

Periodista, profesor, realizador audiovisual, brasileño y Caló

Aluízio Azevedo prepara su segundo documental mientras finaliza su investigación predoctoral en Brasil.

Nacido en la región central de Brasil en una numerosa familia Calí, Aluízio Azevedo se formó como periodista, trabajó como comunicador social en la provincia de Mato Grosso, estudió un Máster, fue profesor en la mayor universidad de su región y actualmente se dedica a su doctorado en Información y Comunicación en Salud del prestigioso centro de investigación brasileño Fiocruz. En septiembre estuvo por varias ciudades de Portugal para las grabaciones de su segundo documental sobre el pueblo Caló brasileño, ahora en un diálogo con los primos portugueses. En esta entrevista para el Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya nos habló de la realidad de la comunidad gitana en Brasil y de su trayectoria personal.

El pueblo gitano en Brasil

El primer registro oficial de la llegada del pueblo gitano en Brasil es del año de 1574, cuando el gobierno de Portugal deportó cinco años al gitano João Torres y a su esposa Angelina. Los grupos romaníes con mayor presencia actualmente en Brasil son los Caló, los Sinti y los Rrom, siendo los Caló los más numerosos y los que hace más tiempo que allí se encuentran. Los otros dos grupos llegaron durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales, cuando el gobierno brasileño incentivó la inmigración de extranjeros europeos.

No hay datos oficiales sobre la cantidad de gitanos en Brasil hoy, pero un último estudio hecho en 2011 por el gobierno apuntaba a más de medio millón de personas. Sin embargo algunas asociaciones apuntan a casi un millón de personas, un grupo diverso y heterogéneo.

Así como en España, muchos gitanos portugueses eran enviados a trabajar forzosamente en barcos. Otros eran expulsados del país y enviados a las colonias portuguesas. De esta manera los Caló fueron llegando a Brasil entre los siglos XV y XVIII. Según Aluízio, los Caló son el grupo más pobre y el que más sufre exclusión social y racismo.

La imagen del pueblo gitano en Brasil

La imagen pública del pueblo gitano en Brasil no es muy diferente de la de España, ora romantizada o folclorizada, ora negativa, siendo esta última la más común. Allí, por ejemplo, también hay en los diccionarios la definición de gitano relacionada a trapacero. Para Aluízio, muchos de los estereotipos enraizados en el imaginario popular brasileño son herencia de la discriminación hacia los gitanos en Portugal. Por eso Aluízio cree que la apropiación de las herramientas de comunicación por parte de las comunidades gitanas es muy importante para que la representación de su imagen no esté reducida a aquella que hacen los payos, siendo posible así desmistificar los prejuicios.

La herramienta de la comunicación es muy importante para que las comunidades rompan los estereotipos y es importante que las comunidades gitanas hagan sus propios trabajos. Nosotros, los gitanos, también tenemos voz y capacidad para representarnos y legitimarnos como seres humanos, capaces, dignos y con conciencia. Conciencia política, conciencia ambiental, conciencia cultural”. Para él, esta es una forma también de potenciar los aspectos más invisivilizados de las comunidades gitanas, lo que pueden hacer y desarrollar, en lugar de seguir mostrando sus límites y retos.

La comunicación en las luchas gitanas

Como investigador y profesional de la comunicación, Aluízio destaca la importancia de esta herramienta en las luchas de las comunidades gitanas justamente para contrarrestar las imágenes estereotipadas sobre su pueblo. “La comunicación social es una cuestión que está presente transversalmente en todas las relaciones sociales humanas, sea en la familia, sea en los lugares de trabajo, sea en las luchas políticas, en los movimientos sociales, todas las redes sociales humanas están conformadas por la comunicación”, explica.

La comunicación es también un instrumento importante en la articulación de los diferentes movimientos gitanos, diálogo importante a la hora de construir otras narrativas sobre su propio pueblo. “La comunicación es importante para que las personas conozcan a los gitanos, que no se queden sólo en los estereotipos. Porque los medios tradicionales tienen una visión, como la del sentido común, la literatura o la ciencia tradicional, visiones que están construidas de estereotipos acerca de los gitanos”.

Además de ello, para él, la comunicación es un elemento estratégico en la creación de las políticas públicas, proporcionando una mayor participación en su formulación por parte de las comunidades a las cuales son destinadas. “Es necesario comprender la comunicación como un circuito productivo en el cual están involucrados diversos actores y donde los gitanos deben estar presentes desde el principio”, complementa.

La comunicación es vista por Aluízio como una herramienta con la cual los gitanos pueden representarse a sí mismos, tanto dentro de su propia comunidad, como hacia la sociedad mayoritaria. Es una forma de actuar con los interlocutores políticos, de hablar por sí mismos, además de romper barreras y prejuicios.

La trayectoria personal

Hijo de profesores de la educación básica pública, Aluízio siempre fue incentivado a estudiar, aunque confiese que en Brasil también era muy difícil que un gitano llegara a la universidad. “La primera persona gitana en mi familia en tener el grado en nivel superior fue una prima que se formó en Trabajo Social. En 1995 fue la primera persona de nuestro grupo, formado por unas 800 personas”, explica. En seguida sus padres se formaron en Pedagogía.

Aluízio y su hermana siguieron los pasos de sus padres, estudiando él Periodismo y ella Contabilidad y Derecho. Años después Aluízio volvió a la misma universidad donde estudió para ser profesor. Aunque reconozca que hay pocos profesores universitarios gitanos en Brasil, él cuenta que siempre ha tenido buena relación tanto con los alumnos, como con los otros profesores en las dos universidades donde trabajó.

El 2012 Aluízio ganó las oposiciones para Técnico en Comunicación Social y Periodismo del Ministerio de Salud de Brasil, trabajando en la asesoría de comunicación del órgano en la ciudad de Rio de Janeiro. El año siguiente empezó su doctorado en Información y Comunicación en Salud de la Fundación Oswaldo Cruz, con un proyecto sobre comunicación y políticas públicas en salud para comunidades gitanas de Brasil y Portugal.

 El documental Calon Lachon

Calon Lachon, que significa Gitano Bueno, es el segundo documental de Aluízio y tiene como propuesta construir por medio del video un diálogo entre diferentes grupos gitanos. Para ello grabó mensajes de su familia para un grupo de gitanos que vive en otra parte de Brasil, haciendo lo mismo con esta segunda familia. En septiembre, aprovechó su estancia en Portugal para grabar también con gitanos de allí, proporcionando un intercambio de ideas y experiencias entre las comunidades de los dos países bajo el concepto de traducción intercultural y política. “Esta película es también un instrumento de vinculación política y esencialmente de potencialización de las luchas y demandas de los grupos gitanos”, explica.

Con la ayuda del productor Rodrigo Zaiden y de la directora de fotografía y editora Karen Ferreira, el documental es también el registro etnográfico de la investigación predoctoral de Aluízio. En él, los mensajes son exhibidos a los participantes que tienen la libertad de intervenir en el proceso de grabación y construcción fílmica.

Es un documental con un lenguaje sensible que apunta para una producción conjunta, en el cual las voces gitanas estarán en primer plano y las miradas gitanas en el foco. Es un trabajo hecho por un gitano que siente en la piel qué significa ser gitano, que busca exprimir las demandas, las luchas políticas, denunciar exclusiones sociales, desigualdades sociales, prejuicios, racismo, pero también es un trabajo muy sensible que busca valorizar, fortalecer y dialogar con la sabiduría y conocimientos gitanos que son muchos”, explica Aluízio.

La previsión es que el documental, que será un largo o un medio metraje, pueda finalizarse en la primera mitad del próximo año.

A continuación podéis ver un adelanto del documental.

Sobre el autor

Gabriela Marques Gabriela Marques
Gabriela Marques es periodista y profesora, con un Máster en comunicación, actualmente es investigadora predoctoral del Doctorado en Comunicación Social y Publicidad de la Universitat Autónoma de Barcelona.

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