HISTORIA

El Genocidio gitano del s.XX

La persecución más cruel que ha sufrido el pueblo gitano en su historia tuvo lugar durante la etapa de poder del nacionalsocialismo en Europa. Con Hitler al frente de Alemania, la población gitana del continente fue exterminada de manera sistemática. Algunas fuentes hablan de 250.000 personas, y otros más de 500.000. Aunque muchos documentos sobre este genocidio se destruyeron después de la segunda guerra mundial, hoy se dispone de abundante información para confirmar que, después del pueblo judío, los gitanos fueron, numéricamente, el segundo colectivo más castigado por las ideas raciales los nazis.

Ya antes del nazismo

La policía nazi reúne familias romani (gitanas) de Viena para su deportación a Polonia. Austria, septiembre-diciembre de 1939. — Dokumentationsarchiv des Oesterreichischen Widerstandes

La policía nazi reune familias romani de Viena para sus deportaciones en Polonia. Austria, septiembre-diciembre de 1939. — Dokumentationsarchiv des Oesterreichischen Widerstandes

A pesar de que Hitler calificó la población romaní, el 10 de febrero de 1941, como la “plaga más grande de la población rural”, la discriminación contra la comunidad romaní en Alemania había comenzado muchos años antes de la llegada al poder del partido Nazi. La cronología de los hechos, explicada por la comunidad romaní en la opinión pública internacional en las últimas décadas (no siempre estudiado con suficiente atención) al menos debería provocar un proceso de reflexión.

En 1890 se celebraron conferencias sobre el Zigeunergeschmeiss, que literalmente significa “escoria gitana”. Nueve años más tarde, la policía bávara creó una unidad especial para asuntos romaníes y creó una oficina central para “luchar contra la plaga gitana”. En 1909, la misma fuerza policial alemana sugirió que las personas de etnia romaní debían ser marcadas con un hierro candente para identificarlos. Y aún más siniestra, en 1920, los médicos Karl Binding y Alfred Loche sugirieron que los gitanos debían ser esterilizados y eliminados como población, una propuesta que Hitler recuperó años más tarde, en 1933, cuando los Nacional Socialistas aprobaron una ley para regular la esterilización eugenésica de los “piel morena alemanes”, que, en ese momento, era la población romaní y los afro-alemanes descendientes de las uniones entre soldados africanos y mujeres europeas durante la Primera Guerra Mundial.

El terror nazi

La diabólica legislación nazi contra los gitanos se puso en práctica en enero de 1934, cuando se inició una selección de gitanos para ser esterilizados con inyecciones o con castración en los campos de concentración de Dachau, Dieselstrasse, Mahrzan y Vennhausen. Más adelante también fueron deportados a otros campos como los de Bergen-Belsen, Buchenwald, Mauthausen y Sachesenhausen. Ese mismo año se había prohibido a los alemanes casarse con judíos, gitanos y negros. Unos meses después, a raíz de la Ley de Nuremberg del 15 de septiembre de 1936, se estipuló que los gitanos, “en defensa de la sangre alemana y el honor” debían perder sus derechos como ciudadanos y se prohibió a sus hijos asistir a las escuelas.

Sin embargo, la limpieza étnica alcanzó niveles horribles entre el 12 y 18 de junio de 1938, conocida como “la semana para la limpieza de gitanos”, cuando cientos de gitanos alemanes y austriacos fueron detenidos y encarcelados. El 8 de diciembre de 1938 fue aprobado un decreto para combatir definitivamente la “plaga gitana”, en el argot discriminatorio más utilizado durante el régimen nazi para referirse al pueblo gitano. En 1939, justo cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, el Partido Nazi creó la Oficina de Higiene Racial, un organismo pseudocientífico que publicó un decreto según el que “todos los gitanos deben ser tratados como enfermos hereditarios, y la única solución es eliminarlos”.

A principios de 1940 se produjo la primera matanza en masa del pueblo gitano. En enero de 1940 un grupo de 250 niños y niñas gitanos fueron utilizados para experimentos médicos en el campo de concentración de Buchenwald: se les dio cianuro en forma de gas para ver cuánto tiempo tardaban en morir. Este fue el primer capítulo de un exterminio que ya no paró. El 31 de julio de 1941 la Oficina de Seguridad del Reich había decretado el inicio de la Solución Final. Comenzaba la eliminación sistemática de todos los judíos, y también de los gitanos y otros colectivos como los homosexuales, los testigos de Jehová, los disidentes de izquierda o los discapacitados físicos y psíquicos.

Artículo original de la revista SAPIENS núm. 87.

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