CULTURA

La participación social gitana

El progreso en democracia nos ha llevado a un aumento de las asociaciones en número, pero también en diversidad. Se organizan en estructuras y comienzan a desarrollar nuevas funciones en la economía social y en el área política. El aumento del Tercer Sector y la derivación de responsabilidades de las instituciones conlleva facilitar la participación y otorgar un papel central en las asociaciones, entre ellas las entidades gitanas. En tal situación, las asociaciones gitanas, como movimiento gitano y ciudadano, podrían suponer una escuela de actitudes cívicas y democráticas, podrían potenciar la creatividad colectiva, podrían facilitar redes de comunicación y participación y podrían suponer una plataforma de recuperación y / o evolución de la cultura utilizando estructuras y formas de la cultura mayoritaria, así como abrir espacios de colaboración con los no gitanos: la escuela y las asociaciones pueden otorgar estos espacios interculturales como ninguna otra institución, pero no siempre es así. Tanto las escuelas como las asociaciones tienen un papel fundamental en la creación de un tipo de relaciones que sería un modelo alternativo al modelo existente.

Es la participación ciudadana en general, y la participación de las gitanas y los gitanos en particular, un indicador de la temperatura democrática, sin embargo todavía quedan pendientes en este sentido.

La participación debería llevarnos a procesos de interacción constantes entre la población minoritaria y la sociedad mayoritaria. Es la mayoría, por su poder, a la que corresponde la responsabilidad de organizar la participación en términos justos: potenciando el reconocimiento como etnia, el respeto a su cultura y otorgando representación y participación en las instituciones. Se hace necesario vertebrar un tejido democrático, plural y solidario que sea capaz de colaborar en el desarrollo y la gestión de la política social.

Se hace necesario avanzar hacia un pacto/contrato social que legitime la corresponsabilidad de la ciudadanía en la definición y construcción de las ciudades, las autonomías y las entidades públicas. La participación debe ir acompañada del reconocimiento de la dimensión política, sino, queda vacía de contenido o ideológicamente condicionada.

Los gitanos y las gitanas han hecho un esfuerzo organizativo, especialmente meritorio, para ajustarse a estructuras asociativas que en muchos casos le eran ajenas (dado que en el mundo gitano la cooperación se da exclusivamente dentro de la familia y no buscando relaciones o compromisos con otras familias). En este proceso se han tenido que romper resistencias entre las que hay dos muy evidentes: la falta de tradición participativa de la población gitana y un sistema de organización interna que relativiza los procesos democráticos en función de otras de carácter jerárquico, estrechamente relacionados con los diferentes roles que cada persona tiene en su grupo. La organización política gitana se estructura a través de grupos de parientes y la autoridad recae especialmente en los hombres mayores, en los hombres de edad.

Esto explica en buena medida la propia debilidad de las asociaciones gitanas, si las comparan con otros sectores o colectivos y las dificultades que se encuentran, especialmente para establecer procesos democráticos en la toma de decisiones en su interior. Sin embargo, no sería bueno establecer el principio de que las únicas asociaciones débiles son las gitanas o que todas lo son, como llama José Manuel Fresno [1], pero sí decir que en general su situación es de desventaja.

Y otro problema que se añadiría a los ya mencionados, es que cuando se habla de participación y gitanos, se vincula directamente a participación externa y la escasez de la misma, mientras se olvida la participación interna. La participación y solidaridad familiar, al igual que la participación y práctica religiosa, actual, con el movimiento evangélico, por ejemplo. La clave está en ver cuando participan, en qué y qué les aporta este tipo de participación.

[1] J.M. Fresno García (1992), “El asociacionismo en el reto de la Europa Comunitaria”, Centro de Documentación de la FSG.
— (1993), “Las asociaciones: una forma de participación social”, en Los gitanos en la historia y la cultura, Actas de un Congreso.  Granada: Junta de Andalucía. Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales.
— (1996), “Asociarse para participar”, Centro de Documentación de la FSG.
Escrito por Carme Méndez.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies