CULTURA

La cultura de un largo viaje

Aunque los gitanos llevamos más de seis siglos en Europa, seguimos siendo los grandes desconocidos de nuestro continente. Mucho se ha dicho, y se continúa diciendo, sobre nuestros orígenes – desde ser descendientes de Caín y Judas, o los supervivientes del Atlántida, a proceder de Rumanía, que es lo que mucha gente piensa en la actualidad. Sin embargo, ya en el s. XVIII empezó a relacionarse a los gitanos con la India. No existe ningún texto antiguo que hable de la salida de un grupo de personas de la India que se identificara como “gitano” y que comenzara a desplazarse de Oriente a Occidente. Sólo existe una evidencia acerca de nuestro origen, nuestro idioma.
Después de ser estudiado y analizado, se ha establecido que el Rromanes, el idioma compartido por el pueblo gitano en prácticamente todo el mundo, es una lengua que pertenece a la familia del sánscrito, y está estrechamente relacionado con idiomas como el hindi, el urdu o el farsi. Al salir de la India, el Rromanes adquirió una gran cantidad de palabras prestadas de otras lenguas, como es el caso del persa, el armenio, las lenguas eslavas, el turco, el griego o el rumano (Jiménez, N 2008). Gracias a todos estos préstamos lingüísticos se pudo deducir la ruta tomada por los romaníes una vez que salieron de la India.

La cultura gitana

El pueblo gitano, como pueblo que ha viajado ha tenido un papel muy significativo en el intercambio, tanto de aspectos culturales como de bienes materiales. Al igual que sucede con el idioma gitano, la cultura gitana se va creando a lo largo del camino y de los siglos a través del contacto y convivencia con otros pueblos. Aunque salimos hace ya más de mil años de la India, seguimos conservando un marcado existencialismo oriental, al que se le han ido añadiendo claras influencias arabo-musulmanas y cristianas. Todo ello hace del pueblo gitano un pueblo único e inmenso en su patrimonio cultural.

La celebración de la vida y la muerte siguen siendo los principales rituales que diferencian al pueblo gitano de cualquier otro, ya que en cada uno de ellos podemos observar cómo se mezclan en una perfecta estequiometría tradiciones pertenecientes a diferentes pueblos y, a veces, opuestas entre sí, pero sumadas con armonía y sentido en la amalgama cultural gitana.

La música gitana

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Del mismo modo que los gitanos aprendieron y adoptaron como propias palabras, valores y tradiciones de cada lugar por el que pasaron, el arte no sólo no escapó a esta corriente, sino que fue donde se produjo el intercambio de mayor riqueza. Una de las primeras leyendas que intentó explicar la salida de los gitanos de la India cuenta que alrededor del año 400dC, Bahram Gur, Rey de Persia, pidió a un Rey del Norte de la India que le enviara diez mil músicos y sus mujeres para unas fiestas. Encantado e impresionado por el talento de los músicos, Bahram Gur les pidió que se quedaran para siempre en su reino y les regaló varias hectáreas de tierra, provisiones de grano y ganado. Los músicos, que no tenían experiencia como granjeros, se quedaron muy pronto sin grano ni ganado y con las tierras sin rendimiento. El rey no soportó tal desdicha y, enfurecido, expulsó de su país a los diez mil músicos gitanos (Fraser, A. 2005)

Aunque no podamos demostrar la veracidad de esta leyenda y aún menos conocer las capacidades artísticas del grupo que dio origen a la comunidad gitana, lo que sí podemos afirmar es que gitanos y música son prácticamente sinónimos en el imaginario social de cualquier país europeo. Mucho se ha discutido sobre porqué los gitanos han desarrollado tanto su capacidad para la música y no para otras artes como la pintura o la escritura. Normalmente se argumenta que la música, al ser inmaterial, era un arte que se podía transportar con facilidad. Sin embargo, debo remarcar que la música posee un carácter vivo por sí mismo superior a otras artes. La música te permite construir un diálogo con “el otro” de modo instantáneo, y es en este ámbito donde los gitanos han obtenido el mayor éxito relacional con los no gitanos, intercambiando, compartiendo y creando nuevos diálogos a través de la música en cualquier rincón de Europa.

El ingenio creativo de los gitanos en la música ha dado lugar a diversos géneros musicales únicos y reconocidos mundialmente como el Flamenco o el Jazz Manouche. Aunque los gitanos tuvieran un papel decisivo en su generación, todos ellos son estilos universales, que se han enriquecido por ese constante intercambio entre gitanos y no gitanos.

La música gitana lleva siglos inspirando a los mejores compositores de la historia. Franz Listz, que incorporó melodías romaníes a sus Rapsodias húngaras, siempre mostró su fascinación por los violinistas gitanos János Bihary y Antal Csermák. Él no fue el único, Fran Joseph Haydn, Ludwig Van Beethoven, Franz Schubert, Johannes Brahms y Antonin Dvórak quedaron fascinados por una manera de entender la música totalmente distinta y marcada por la creatividad en la composición y el virtuosismo en la interpretación.

“La inspiración del momento es el motor imparable de los músicos gitanos, algo que choca en ocasiones con las estrictas reglas clásicas, donde hasta las cadencias de un concierto deben estar escritas en papel pautado porque los intérpretes clásicos renunciaron al valor y al compromiso diario de la improvisación. Ese espacio para la pasión creativa del intérprete, reivindicado en las tres últimas décadas por los especialistas en la música clásica, permanece vivo en la música gitana desde sus raíces.

El desaparecido violinista y director de orquesta Yehudi Menuhin defendió con pasión la influencia romaní en la música clásica, la lección como intérprete que él recibía al entrar en contacto con otra forma más libre y comunicativa de hacer música. Menuhin aprendía por igual de violinistas, clarinetistas o cantantes: sentía el lirismo, la fuerza rítmica, la naturalidad y la frescura de la huella romaní, palpable en canciones y danzas de Johannes Brahms, Antonin Dvórak y Leos Jánacek; en las piezas violinísticas y orquestales de autores tan diversos como Pablo Sarasate, Fritz Kreisler, Bela Bartók o Georges Enesco;…”

Pérez Senz, Javier (2007). “La fascinación por la música en libertad”. Cuadernos Gitanos (número 1)

El concepto efímero e improvisado que los gitanos tradicionalmente han otorgado a su música, junto al hecho de que pocos músicos gitanos han seguido una educación académica musical, ha ocasionado que no se valore a los músicos gitanos como compositores tanto como intérpretes; sobre todo en el terreno de la música clásica donde únicamente se reconoce los derechos de autor a aquellos que escriben sus notas en el pentagrama.

La literatura gitana

Durante varios siglos los gitanos han aparecido en un gran número de obras literarias, siempre en un plano secundario, y siempre de un modo estereotipado. En el mejor de los casos los gitanos aparecemos con una imagen romántica y rebelde, y en el peor de los casos aparecemos como ladrones y mentirosos. Pocos han sido los escritores que han tratado a los gitanos alejándose de los prejuicios dominantes, en este sentido debemos resaltar las obras de Lorca, García Márquez o Tabucchi (Oleaque, J. 2012).

Aunque la literatura no ha sido el arte más cultivado por lo gitanos, podemos destacar escritores geniales como José Heredia, Joaquín Albaicín, Rajko Djurik, Santino Spinelli, Bela Osztojkan o Mateo Maximoff. Todos ellos de países diferentes, pero todos ellos con una temática común: la libertad y la persecución, el camino, el carromato, el viento o la lluvia (Oleaque J. 2012).

La cultura gitana es de base ágrafa, el idioma gitano no ha sido oficialmente escrito hasta hace pocas, si a ello le sumamos la histórica situación de exclusión y marginación social sufrida por el pueblo gitano, podremos entender porque los gitanos no tenemos una gran tradición literaria. Sin embargo, no podemos olvidar todos los cuentos que los gitanos creaban y contaban a gitanos y no gitanos durante siglos, y que pasaban de generación en generación sin ser escritos. En los últimos años se han desarrollado diversos proyectos para recopilar estos cuentos de la viva voz de los gitanos.

La historia de los gitanos siempre ha sido escrita y estudiada por los gadje, ello dificulta el conocer la verdadera historia vivida por los gitanos, ¿qué es lo que pensaban? ¿Qué es lo que sentían? Nunca pudimos escribir esas respuestas, aunque si nos acercamos al arte, a la música o a los cuentos podremos captar la emocionalidad y la verdadera historia de los gitanos, y descubriremos un pueblo con la voluntad de comunicar, aprender y abrirse a “los otros” desde una posición de igualdad.

Jiménez, N. (2008). “Sar San? ¿Cómo estás?”. Instituto de Cultura Gitana. Madrid.
Fraser, A. (2005). “Los Gitanos”. Ed. Ariel. Barcelona.
Pérez Senz, J. (2007). “La fascinación por la música en libertad”. Cuadernos Gitanos (número 1). Instituto de Cultura Gitana. Madrid
Oleaque, J. y Serrano, A. (2012) “… y las otras artes”. Exposición Itinerante Vidas Gitanas, Lungo Drom
Escrit per Pedro Casermeiro.

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