CULTURA

El moviment associatiu de les dones gitanes

El movimiento asociativo de mujeres gitanas nace en Granada en 1990 con la Asociación Romí. A raíz de una inquietud de un grupo de gitanas conscientes de la situación de las mujeres gitanas dentro de la propia comunidad y decididas a concienciar y ayudar al resto de mujeres, dado que hasta el momento en escasas ocasiones se habían ocupado.

La situación de las mujeres gitanas se encontraba en un momento de fuerte cambio, en un debate permanente de su situación de desventaja frente a los hombres gitanos y frente a otras mujeres no gitanas, alejadas de las áreas de conocimiento, no representadas por el movimiento asociativo general de gitanos y de mujeres. No eran tenidas en cuenta por los primeros y eran olvidadas por las segundas. Sin embargo, y pese a las reiteraciones ya mencionadas, sería inadecuado hablar de la situación de las mujeres gitanas en general, ya que en esta llamada situación se da una enorme variabilidad según el estatus, la familia a la que se pertenece, su formación, su edad, su adscripción religiosa, etc.

Las primeras asociaciones de mujeres gitanas fueron un intento de consolidar un movimiento feminista gitano promocionando a las mujeres a través de la participación, un intento decidido de transformación, y fueron también un referente para muchas otras que llegaron después. Drom Kotar Mestipen (1999) es un ejemplo en Barcelona.

Muchas de las pioneras señalan las dificultades y su prudencia inicial, pero también ponen de manifiesto que pretendían y pretenden defender los intereses de las mujeres gitanas dentro de los intereses de su comunidad.

En los últimos años se han producido avances importantes, fundamentalmente en la creación de referentes, de mujeres con formación que suponen un modelo a seguir para otras mujeres que vienen detrás. Muchas mujeres gitanas universitarias ya tienen un discurso elaborado, pero también muchas otras mujeres que no han pasado por el sistema educativo están apostando fuerte por el cambio de roles, un cambio desde la negociación con los hombres, desde la defensa de la vida en grupo, desde el diálogo con mujeres gitanas y, a la vez, con otras mujeres, con su participación en espacios comunes, lugares de intercambio de experiencias y de resolución de algunas problemáticas. Lo que ha hecho poco el movimiento asociativo de hombres. Hacen falta espacios étnicos, pero también interculturales, como queremos que sea nuestra sociedad.

Mujeres jóvenes, adultas, mayores, o de respeto por los gitanos; solteras, casadas, viudas; con o sin formación universitaria; procedentes de una situación económica precaria o acomodada; vendedoras ambulantes, abogadas o maestras, entre otras profesiones, la mayor parte señalan la importancia de la formación en la sociedad actual, la importancia de la familia para ellas y el necesario apoyo en su proceso personal, la importancia de sentirse gitanas aunque sea un concepto de difícil definición y abstracto a veces, la importancia de su papel como referentes, la importancia de los cambios generacionales, junto a la necesidad de ubicarse en el momento, y la importancia en el desarrollo de un feminismo gitano desde la negociación, desde una revolución tranquila.

Escrito por Carme Méndez.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies